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martes, 25 de diciembre de 2012

Poesía noviembre-diciembre 2012.




LAS PALABRAS

Cómo decirte que te quiero,
si no me quedan palabras
para expresarte lo que siento.
Para decirte que tu aliento
es mi oxígeno y que necesito
tus besos para respirar.
No hallo esas palabras bellas,
para gritar al mundo
que soy feliz,
feliz de haber nacido,
nacido para amarte,
nacido para vivir en ti.

JJ Guerra.



ANÓNIMOS

Pudo llamarse Manuel,
Antonio, Miguel, Juan,
Pedro o Joaquín.
Ser tú o yo, pero fue él
quién en su desgracia
vivió en la calle
y de ella mamó
el frío y el calor,
el desencanto y la inmundicia
de una vida cruel
sumida en el lodo
del odio y la avaricia.
Por la sociedad repudiado
sin que nadie se parase
a preguntar por su dolor,
su sufrimiento, su pena,
su verdad o su mentira.
Ahogó sus miserias
entre cartones,
durmió en un banco
y paseó su penitencia
hasta la puerta de la iglesia
buscando un refugio quizás,
pero obteniendo la fatua respuesta
de una mísera limosna.
Pudo ser de frío,
por una paliza o quemado vivo
por un grupo de niñatos intolerantes.
Lo cierto es que le llegó la hora,
la hora escrita de la confirmación
de la muerte de su cuerpo.
Descansa Manuel,
Antonio, Miguel, Juan,
Pedro o Joaquín,
descansa, seguro que por fin
encuentras tu paraíso.

JJ Guerra. 6 de diciembre de 2012.



CUERPO Y ALMA


Cierro los ojos mi amor,
para dibujar tu cuerpo
en mi memoria, para sentir
tus labios en mi boca
y que nuestras lenguas
se confundan en un solo idioma
ininteligible a los demás.
Quiero ser confundido
en la espesura de tus montes,
vibrando en cada caricia,
profundizando en tus horizontes.
Siento por ti un inmenso
deseo carnal que me lleva
a desear ser parte de tu cuerpo,
porque de tu alma lo soy ya.

JJ Guerra. 9 de diciembre de 2012.



DE OTOÑO A PRIMAVERA


Viendo las hojas caer
cual horas robadas a mi tiempo,
tiempo de un otoño implacable
que a jirones el alma me arrancaba.
Sintiendo el blanco nieve
apoderándose de mis sienes
un dulce amargor me embargaba.
El paso de los años inexorable,
huella de una vida fatigada,
otoño cruel que mi vida segaba,
sin un motivo, sin una ilusión,
sin nada más que esperar cada noche
que llegara el alba.
Hojas amarillas serpenteban
en el aire movidas por el viento
de la tormenta anunciada.
Cerrar los ojos y esperar
una nueva madrugada
para poder soñar,
para evadirme de la oscuridad.
Soñando, te soñé,
soñé con mi amada
y cuando desperté no era un sueño,
eras tú, la primavera en mí instalada.


JJ Guerra. 19 de noviembre de 2012.



martes, 4 de diciembre de 2012

DIARIO DE A BORDO. Sombras sin luces.




       En esta España nuestra nos sobran mandatarios prepotentes y chulescos que pretendan emular a su caudillo. El pueblo está harto de tanto chapucero y yo personalmente hasta los huevos.
       Parece que hubieran fichado al papa para que con sus patochadas desvíe nuestra atención de los verdaderos problemas que más que acuciarnos, nos ahogan.
      Estos fascistas retrógrados a los que pusieron en el poder desencantados, desgraciados e ignorantes, (los votos de la derecha ya los tenían) se han empeñado en devolvernos a  la edad media en todos los sentidos. Se han encargado de acabar de destrozar la ya maltrecha economía, tienen la intención de acabar con las autonomías, porque seguramente ya tengan dispuestos a los señores feudales que se encargarán de en cada región someternos bajo su yugo, lógicamente su piedra clave está en que la educación desaparezca y que la sanidad no sea un derecho, sino un lujo fuera del alcance de la mayoría de la población, a la santa inquisición ya la tienen consigo, la manada de hienas y cuervos son fieles seguidores del estado feudal.
      Además de las distracciones del papa, también cuentan con la ayuda inestimable de otro chupasangre, pero este de sangre azul. Su majestad ha estado presente en todas las noticias, porque con un gran gesto a apoyado a los empresarios españoles en el mundo, para que se sigan haciendo más ricos allende nuestras fronteras, allí donde la mano de obra es más barata, porque aquí se arruinarían y claro, tanto ajetreo al monarca le ha pasado factura y  ha estado otra semana siendo portada de todas las noticias con su operación de su pobrecita maltrecha cadera.
     Así, mientras nos empapábamos de papa y nos hartábamos de corona, Rajoy y cia. con nocturnidad y alevosía se encargaban de revalorizar las pensiones por debajo del IPC y dejando así a los pensionistas con unos 400€ mensuales menos que en este año, debido al encarecimiento de la vida. Justo dos días después el ministro de deseducación, informa a los consejeros de educación de las autonomías que se olviden de sus idiomas, que no pueden estar las niñas con los niños y que la religión está por encima de todo, ¡claro como el papa ya tiene cuenta de twiter! Eso es lo que según la constitución se llama un estado libre, aconfesional y laico.
    De todo esto y lo anterior sólamente salen ganando ellos, políticos, grandes empresarios y la iglesia, porque además de sus pingües beneficios no tendrán hijos de albañiles, mineros, fontaneros etc... Que hayan podido llegar más lejos que sus retoños, no les harán sombra y estarán siempre con el cuello bajo su pie, porque durante décadas se han encargado de adoctrinarnos en el conformismo.
    También hay alguien a quien indirectamente beneficia, porque quién le iba a decir a Zapatero hace unos meses que España tendría tan pronto un presidente infinitamente peor que él.
    ¡Españoles! O despertamos o en breve estaremos en la edad media y bajo la santa inquisición y todos arderemos en la hoguera que encenderá Rouco Varela.

JJ Guerra. 4 de diciembre de 2012.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

DIARIO DE A BORDO DEL PRIMER AÑO MARIANO. (conclusiones)



El día 20 de Noviembre del 2011, sin haberlo pensado y tras los resultados de las elecciones generales comencé diariamente a escribir este diario. Mi intención era seguirlo haciendo hasta que se cumpliese un año, pero unido al esfuerzo que suponía, hubo motivos personales por los que lo abandoné después de unos 130 días. Hoy lo retomo para hacer mis conclusiones sobre este primer año después de haber ganado las elecciones el PP. 


 Un año hace que con toda la ilusión del mundo DON Mariano Rajoy salía al balcón de la sede de su partido en la calle Génova de Madrid, para anunciar a sus enfervorizados votantes su buena nueva. Hace un año que la señora Merkel ganó las elecciones en España. El discurso fue del estilo de la nueva política, o sea, como en toda la campaña electoral no se comprometió a hacer nada, pero eso sí dijo todo lo que no iba a hacer, vamos que dijo que no iba a hacer todo lo que ha hecho. Me pregunto el por qué un político puede mentir impunemente durante una campaña electoral y llegar al poder a base de mentiras y después quedándose tan ancho culpando de todo a la herencia recibida, pues bien, yo pienso que es verdad, que la herencia no es buena, pero qué hacía usted en la oposición sin enterarse de nada, lo que me lleva a pensar que si ya no era un buen opositor, menos aún va a ser un buen presidente. Tenemos suerte de que hay una gran hemeroteca, con todas sus promesas electorales y con las críticas a lo que había hecho el anterior partido en el gobierno, bueno de momento, porque ya hay tintes de que la libertad de expresión va a pasar a ser parte de la historia. No con esto quiero decir que si el PSOE hubiese ganado las elecciones estaríamos mejor, bajo mi punto de vista estaríamos prácticamente igual, porque son partidos vendidos al capitalismo. Igual que los trabajadores tampoco pueden contar con los sindicatos mayoritarios, porque estos también están vendidos al partido que gobierne, ya que en lugar de vivir de las cuotas de los afiliados lo hacen de las subvenciones estatales. Todo es una rocambolesca historia en la que nos han metido las grandes mentes pensantes, en cómo amasar fortunas, del siglo XX. Y esta historia comienza con la invención de la banca moderna en las primeras décadas de ese siglo. Nos hacen pagar una deuda que en realidad es ilegítima, puesto que están haciendo pagar a los gobiernos intereses sobre su propio dinero, algo que hasta un niño de primaria diría que es una locura, prestar tu dinero al 1%, para que luego te lo presten a ti a cuatro o cinco puntos más, por lo menos.Por lo que estamos pagando intereses por nuestro propio dinero en lugar de estar cobrándolos. Bueno, no quiero meterme demasiado en temas políticos y económicos, al fin y al cabo yo soy un simple fontanero y qué puedo entender de estas cosas, después de que lleven décadas aborregándonos. Actualmente en España hay más de 200000 niños que viven por debajo del umbral de la pobreza, pero aún así hay miembros de este gobierno que se empeñan en decir que vamos por el buen camino. Qué empeño tienen todos los políticos en querer seguir y defender el euro a ultranza, cuando es evidente que esa moneda nos ha traído de cabeza desde que la adoptamos por encima de nuestras posibilidades, al igual que las cuotas de mercado impuestas por la unión europea. ¿Es tan difícil ver que esas cotas sólo favorecen a la economía de las grandes potencias europeas? Por otra parte, me da vergüenza pertenecer a la raza humana por ciertas cosas de las que veo que somos capaces de hacer. Ahí está el conflicto Isralí-Palestino, por una parte ellos, locos por matarse unos a otros, por la otra el resto del mudo impasible, al igual que con el hambre que está matando en el cuerno de África a miles, quizá millones de personas sin que ningún gobierno haga nada. Los dictadores que en pleno siglo XXI, y me da igual el color que tengan sus banderas, siguen imperando a sus anchas. En fin llego a la conclusión que los humanos no aprendemos absolútamente nada de la historia y seguimos como en la edad media, pero con tecnología avanzada, ¡qué miedo!  El barco hundiéndose y con armas a bordo...


 JJ Guerra. 21 de noviembre de 2012.

lunes, 19 de noviembre de 2012

POESÍA. (Octubre, noviembre de 2012)


LA LUCHA

La lucha es dura,
cada día el andar cansado
de la impaciencia
me agota hasta el infinito.
Quizá en algún momento
la vida nos sea cruel,
más de lo que debería.
En ocasiones los días
de felicidad son tapados
por los abismos de la negrura
que parecen ocultar
los tibios rayos de sol
que luchan por abrirse paso
a través de la oscura cortina,
del espeso manto inundado
de pesadillas, de temores,
de luchas fratricidas.
De agobios y desencantos
por no ver el pasillo,
el principio de la salida.
A veces caigo,
a veces me levanto,
me deshincho
y me vuelvo a inflar.
Me insuflo con el aire que me das,
observando tu sonrisa,
mirando tu mirar.
Recordando cada caricia,
cada beso, cada te amo.
Recordándote mi amor,
recordando que eres la vida,
mi motivo para luchar.


JJ Guerra. 13 de noviembre de 2012.



UN RECUERDO. (A mi padre)

Mi niñez pasó a tu lado
como retales deshilachados
del tiempo que no tuvimos.
Tu juventud se apagó
en una enfermedad
que hirió tu costado.
Aquellas pocas palabras
que de tu boca salían
se incrustaban en mi cerebro,
consejos, que sin serlo
aún hoy recuerdo.
Sabiduría de la vida
no aprendida en colegios
a los que nunca fuiste,
ni en los libros
que nunca leíste.
Una mirada tuya bastaba
para hacerme callar.
Jamás una voz escuché de tus labios
nunca una mala palabra.
A nadie te escuché criticar,
aunque te hubiesen clavado una lanza.
Tu nombre, Lorenzo,
sigue resplandeciendo con el sol.
Llevo grabada a fuego tu imagen
y tu recuerdo imborrable
sigue vivo en mí
veintitres años después.
Te quiero Padre.

JJ Guerra. 1 de noviembre de 2012.



BUENOS DÍAS MUNDO.

Buenos días mundo. 
Mundo infame, mundo cruel,
mundo ingrato.
Mundo que permites
el hambre, la injusticia,
el horror, la desigualdad,
el odio, la avaricia,
el desamparo y el maltrato.
Mundo que me haces reír,
mundo que me haces llorar,
mundo que cohíbes,
mundo inhibido.
Buenos días mundo,
porque hoy ha amanecido.

JJ Guerra. 28 de octubre de 2012.



BRINDIS.


Hoy quiero alzar mi copa,
alzar mi copa y brindar.
Brindar por esa angustia
que a veces me inunda,
no porque me enorgullezca,
sino porque me da las fuerzas
que necesito para luchar.
Brindo porque la desesperación
me hace sentir que vivo.
Brindo no por el labrador,
sino por su cosecha,
no por el pastor,
sino por su rebaño.
Brindo por la promesa sin cumplir
y por la obra sin acabar,
porque en ellas está la esperanza.
Brindo porque los hechos
perduren siempre en la memoria,
porque el sueño de muchos,
ante el de unos pocos
nunca pueda sucumbir.
Y sobre todo, por encima de todo
brindo por el amor que me das,
por el día en que te conocí,
brindo porque tus alas
sigan enseñándome a volar.
Y brindo, alzo mi copa y brindo,
porque al brindar por ti,
a lo externo me blindo.

JJ Guerra. 22 de octubre de 2012.




ÉXTASIS.


En mi mente se dibujan
retales de caricias
gastadas en la madrugada,
lecho de sábanas
revueltas al amanecer.
Versos escritos con la tinta
indeleble de tus besos
marcados a fuego
sobre mi piel.
Siluetas emborronadas
de dos cuerpos fundidos
en un solo alma,
extasiados por el placer.
Mi boca extasiada
en tus senos, tu mano
haciéndome estremecer.
Éxtasis del cuerpo
que encuentra su mitad
viéndose florecer.
Fluidos corporales
que buscan cobijo
entre las sombras
de nuestro amanecer.

JJ Guerra. 15 de octubre de 2012.




DESEMBOCADURA.


Desde el precipicio
que deja tu ausencia
en mi espacio,
ese mismo abismo
que llenas con tu presencia,
quiero decirte, amor de mi vida
que las horas cuando no estás
se convierten en siglos,
que te sueño, te pienso
y te añoro a cada instante.
Que mi mente se pone a navegar
surcando los mares de tu recuerdo,
que a mí vuelven aquellos días,
aquellos instantes maravillosos
vividos junto a ti.
Que por mi memoria desfilan
infinitos momentos y no vivo,
sino para tenerte junto a mi.
Que sólo el pensamiento
de saber que me esperas
me da el consuelo y las fuerzas
para seguir viviendo.
Que vivo con la alegría que me da
esperar el momento de tenerte
frente a mí, mirándote fijo a los ojos,
para que desnudes
mis deseos con tu mirada
y mi cuerpo con tus manos.
Que me envuelve el deseo
de recorrer tu cuerpo,
de ser ola en tu océano,
de retorcerme extasíado
por el poder de tus caricias,
de sentir que no soy yo
quien es dueño de mí,
porque si vivo es para ser
río que desemboca en ti.

JJ Guerra. 6 de octubre de 2012.


sábado, 29 de septiembre de 2012

UN DÍA EN EL LUGAR EQUIVOCADO. (Relato corto)


Este relato está basado en un hecho real, ocurrido hace unos años en Aracena, mi pueblo, y del que fui testigo directo, de ahí que aparezca un camarero llamado Joaquín. La trama final es lo que en realidad ocurrió, sin embargo el principio es completamente ficticio, así como el nombre del protagonista principal.


                                        UN DÍA EN EL LUGAR EQUIVOCADO.



Podría haber sido un día más, pero no, no iba a ser así. Aquella mañana ya había comenzado siendo especial. Reunión con el jefe precisamente el único día del año que no sonó el maldito despertador. Llegó tarde a la única cita, en cinco años trabajando para la empresa. La excusa del atasco de tráfico pareció haber tenido éxito, sobre todo teniendo en cuenta que realizó la llamada, desde el coche, justo en el momento en que pasaba cerca del ayuntamiento donde una pitina ensordecedora recibía a una pareja de recién casados. El sonido de las bocinas de los asistentes a la boda, le dio el crédito suficiente a su historia.
Cuando acabó aquella dichosa reunión en la que su jefe le pedía una mayor productividad, se fue a su casa, a preparar el equipaje y lo necesario para el viaje que tenía que emprender. Hacía varios años que ejercía de vendedor para una importante firma que comercializa vinos y cavas. Curioso, vinos y cavas y con sede en Madrid. -En fin, así está el mundo. -Esa era su respuesta preferida cuando le preguntaban por la curiosidad del caso.
Pasaría alrededor de quince días, intentando sembrar con sus caldos buena parte de Andalucía. Sus clientes eran sobre todo mayoristas y grandes supermercados, aunque también algunos bares y restaurantes de cierto prestigio y con elevado consumo.
A Pedro le encantaba trabajar en el territorio andaluz, se sentía como en casa. Tenía sus puntos fijos desde siempre, hoteles y restaurantes donde dormir y comer, y en los que era tratado más que como cliente, como amigo.
Claro que tal y como había comenzado la mañana salió bastante más tarde de lo habitual, y como es normal, cuando las cosas empiezan a torcerse desde tempranito, no hay vuelta de hoja, el día completo va de cabeza, todo se complica sin explicación aparente.
Antes de llegar al km 50 de la autovía de Andalucía comenzó a notar cómo su vehículo se le iba a la derecha, nada que ver con sus ideologías. Al principio el volante le tiraba levemente, pero poco a poco aquello se agudizó cada vez más, de tal modo que tuvo que apartarse de la vía al arcén y bajar del coche para comprobar que tenía un pinchazo en el neumático trasero izquierdo.
Buscó en el interior del coche todo lo necesario para cambiar la rueda y, cuando lo tuvo dispuesto, se puso manos a la obra. O las tuercas estaban muy, muy apretadas, o su fuerza había disminuido ostensiblemente en los últimos años.
Se hallaba ensimismado en ese dilema interno, cuando se vio sorprendido por una visita inesperada. Un vehículo al que no había escuchado llegar se había parado para socorrerle.

-Buenos días, ¿necesita ayuda? -Le dijo el joven que tenía detrás.
-Hola buenos días, gracias por parar. No soy capaz de aflojar las tuercas. -Respondió una vez hubo reaccionado, pues no le había visto ni oído hasta entonces.
-A ver, déjeme intentarlo. -El muchacho aflojó las tuercas y elevó el gato con suma facilidad. - ¿Puede usted seguir solo? Tengo un poco de prisa.
-Sí, sí, muchas gracias. Buen viaje.
-No hay de qué caballero, ha sido fácil. Que tenga un buen día.

Se estrecharon la mano, a modo de despedida. Pedro se quedó montando la rueda, a la vez que pensaba que todavía quedaban buenas personas en este mundo. Esta vez sí que sintió cómo otro vehículo paraba junto al suyo. Era un cuatro por cuatro verde y blanco que portaba un bonito juego de luces azules en el techo. De su interior bajó un agente mientras otro se quedaba al volante.

-Buenos días. -Dijo, mientras saludaba con la mano derecha en la sien al estilo militar.
-Buenos días. -Respondió Pedro.
-¿Algún problema caballero?
-Bueno, un pinchazo, pero gracias a un joven que ha parado antes ya está solucionado. Gracias agente.
-Señor, ¿sabe usted que ante cualquier contingencia de este tipo hay que señalizar la zona y ponerse chaleco refractante?
-¡Uy! Lo siento, no estoy acostumbrado a estas cosas.
-Lo imagino, no creo que nadie se acostumbre a quedarse averiado en la carretera, son cosas muy puntuales. Y el que lo siente soy yo, pero tengo que denunciarle por ello.
-Lo comprendo, está usted cumpliendo con su trabajo.

La respuesta de Pedro sorprendió al guardia, no era lógico que los denunciados tuvieran ese comportamiento. Unos intentan convencer al agente para que no les ponga la denuncia y otros se exaltan.

-Necesito su documentación y la del vehículo.
-Un momento, la tengo dentro. -Dijo Pedro mientras abría la puerta del coche para coger su carné y los papeles. -¡Me cago en la leche! ¡Me han robado!

Habían desaparecido un maletín con el ordenador portátil y la cartera, aunque tuvieron la gentileza de dejar sobre el asiento las tarjetas de crédito y la documentación de Pedro.
En la cartera, según el mismo dijo, llevaba algo más de 500€. El agente se sintió compadecido ante la desdichada situación y no formuló la denuncia que tenía en mente. En cambio, sí recabó toda la información posible sobre el robo del que había sido víctima Pedro. Mientras el joven tan amable ayudaba al desmontaje de la rueda, un supuesto cómplice, al que el comercial no llegó a ver, había procedido al desvalijo. Esta fue la conclusión a la que llegó el agente.
Entre unas cosas y otras, Pedro llegó a Sevilla a las dos de la tarde y con la idea clara de que había días que era mejor no levantarse. Comió en un restaurante al que solía ir con frecuencia y se desahogó contándole lo sucedido al camarero. A quien conocía desde hacía años.
Su ruta en Andalucía siempre la emprendía por la sierra de Aracena. A esas horas ya debería de estar allí, pero con todo lo que había pasado se le había echado la hora encima, motivo por el cual decidió pararse a comer en Sevilla y pasear un rato por la ciudad, ya no podría ver a ningún cliente hasta la mañana siguiente.
A las siete de la tarde ya se encontraba en el pueblo de Aracena, en su hotel habitual. Luego cenó tapeando, en el mismo bar donde a la mañana siguiente hubiese preferido no estar a la hora del desayuno. Aquella noche pasó sin más sobresaltos. Se levantó sobre las ocho de la mañana y después de un café en la misma cafetería del hotel fue a visitar al primer cliente, un mayorista de alimentación, también propietario de un pequeño supermercado.
A esa misma hora, muy cerca de allí, en una sucursal de una conocida caja de ahorros, tenía lugar una conversación telefónica entre el director de esta y su colega de un banco. A los pocos minutos el director del banco se personaba en la caja con la documentación pertinente y su acreditación personal, para formalizar un préstamo entre entidades, algo muy común. Un muy buen cliente necesitaba retirar una suma bastante importante y en el banco no había efectivo suficiente para satisfacer la totalidad de la suma, a esas horas de la mañana, necesitaba 12500 €. Entre bromas y risas se llevó a cabo la transacción. Mientras, la interventora hacía las operaciones necesarias para llevar la operación a buen puerto, los directores se fueron a hacer eso tan frecuente en ellos, tomar café en un bar cercano. En la misma barra, en ese instante, justo al lado de ellos apareció Pedro, preguntando a un camarero por Manuel, el gerente del local, un buen cliente. En ese momento se encontraba ausente, por lo que no quiso aceptar el café que el camarero le ofreció.

-No gracias Joaquín, luego me paso, voy mientras a ver a otros clientes. -Dijo agradeciendo la invitación y despidiéndose.

Los directores de ambas sucursales se marcharon a la vez que Pedro. Habían pasado más de dos horas de aquello, ya era casi mediodía, cuando Pedro volvió a entrar en el bar y de nuevo habló con el mismo camarero que antes le ofreciera el café.
Para entonces el supuesto director del banco, por el tiempo transcurrido, podría estar ya a más de doscientos kilómetros del lugar.
-Buenas Joaquín. ¿Qué ha pasado aquí?
-No estoy muy seguro, la gente está hablando de algo de un atraco a la caja de ahorros, pero no tengo ni idea de cómo ha sido.
-¿Qué movida, no?
-Sí, parece que están buscando a alguien.
-¿Ha llegado ya Manuel?
-Sí, está en la cocina, voy a decirle que estás aquí.
-Vale gracias, mientras iré un momento al baño.

En ese intermedio en el que Pedro estaba en el aseo y Joaquín en la cocina, una pareja de la guardia civil entró en el local y mientras uno escrutaba a la clientela, el otro preguntaba a los camareros por un hombre de mediana edad, trajeado, calvo de coronilla y poco más de metro sesenta de estatura.
Media hora antes, esa era la descripción que tanto el director de la caja como la interventora hacían a la guardia civil y, dato curioso, coincidían en el color de la corbata, pero no en el del traje.
En el bar uno de los guardias había preguntado a dos camareros, pero con el revuelo que había ninguno de ellos había visto a nadie así.
Cuando preguntaron a Joaquín, en un principio, tampoco supo darles explicación, pero después cayó en la cuenta de que la descripción se asemejaba a Pedro.

-¡Coño! Puede ser Pedro el del champán. ¿Qué le ha pasado?
-¿Dónde está? -Preguntaron los guardias al unísono.
-En el servicio, creo. -Respondió el camarero sorprendido.

Los guardias, como salidos de una serie americana, hicieron los escasos doce metros que había desde el comienzo de la barra, donde se encontraban, hasta los baños, poco menos que atropellando a los clientes que se interponían en su camino. Con gran insistencia aporrearon la puerta del servicio de caballeros. Desde dentro, lo lógico cuando llaman a la puerta de un aseo que está siendo usado.

-Está ocupado.
-¡Guardia civil! ¡Abra inmediatamente la puerta!
-Un momento.
-¡Que abra la puerta le digo! ¡Abra ya! ¡Y salga con las manos en alto!

La puerta se abrió tímidamente y tras ella apareció Pedro, las manos en alto, mojadas y el agua escurriéndole brazos abajo.
-Documentación por favor. -Le pidió uno de los guardias en un tono menos educado que sus palabras. Mientras este comprobaba su identidad, el otro le interrogaba sobre su paradero dos horas atrás.
-Tiene usted que acompañarnos caballero. -Le dijo el mismo agente que había estado comprobando su documentación, ya en un tono más sosegado.

Ni en el mismo bar, ni ninguno de los clientes que aún le quedaban por visitar en toda la sierra volvieron a saber de Pedro, en bastante tiempo.
El viajante pasó más de tres horas retenido en el cuartel de la guardia civil, siendo interrogado y esperando a ser identificado por los empleados de la caja de ahorros. Tanto la interventora como el director coincidieron en la identificación.
Al mes siguiente, Pedro volvió a su ruta de Andalucía, con ella a la sierra y por supuesto a Aracena. Cuando entró al bar, Joaquín el camarero le miró y dejó escapar una gran sonrisa, tendiéndole la mano para saludarle, le dijo: -¡Coño! ¿Tú por aquí? Pensábamos ir a visitarte a la cárcel. ¿Ya te han soltado?
-¡Calla joder, no me lo recuerdes ni en broma!

Manuel el gerente, también fue a saludarle. Le estrechó la mano y a la vez le preguntó: -¿Qué pasa que en la cárcel te compran más que nosotros? - A la vez que una gran carcajada pareció haberle salido del alma.
-Parad de bromas, por favor, dejaros de cachondeo que no lo he pasado tan mal en mi vida.
-¿Qué fue lo que pasó? No te volvimos a ver. -Preguntó Manuel una vez que fue capaz de guardar la compostura, tras sus risotadas.
-Pues que por la descripción que habían dado en la caja del ladrón me confundieron con él. -La risa volvió al gerente, quien contagió al camarero.
-Sí, sí, reíros, pero yo me fui del pueblo echando leches.
-Pues nosotros, al no saber nada más de ti, pensamos que habías sido tú de verdad. -Intervino Joaquín.
-Lo cierto es que aparte del mal trago que pasé, no me puedo quejar del trato. En el cuartel me trataron bastante bien, creo que la guardia civil no sospechó en ningún momento de mí. Fran les dijo que a esa hora estuve con él en el supermercado. Tuve que esperar a que viniesen los de la caja, pero ya era algo meramente rutinario. Después de hablar con los dos almacenistas a los que visité mientras te esperaba a ti, ya tenían bastante claro que no podía haber sido yo. Al fin y al cabo de todo se aprende. Eso sí, cuando salí del cuartel no quise saber nada más de este pueblo. No me paré a ver a ningún cliente más. Así que fui al hotel, pagué la habitación, recogí mis cosas y me fui a Sevilla. No llamé a nadie, pasé de todo por completo, vamos que me cabreé con el pueblo.

-Bueno, con el pueblo, con nosotros no, ¿verdad? -Dijo Manuel en tono jocoso.
-Sabéis que aquí tengo buenos amigos, como vosotros, a los que aprecio.
-¡Hombre gracias! Antes has dicho que de todo se aprende, ¿qué has aprendido tú de todo esto? -Preguntó Joaquín.
-Pues hombre, algo muy sencillo y que si no me hubiese pasado esto, nunca hubiera
imaginado. No sé si os habréis dado cuenta, pero antes de entrar en el pueblo, instintivamente me he parado para cambiar mi aspecto. En vuestro pueblo, llevar chaqueta y corbata puede ser muy peligroso. Eso es lo que he aprendido.
FIN
JJ Guerra.






Reservados los derechos del autor.