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miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Dónde está el segundo mundo? (JJ Guerra)

   Desde siempre he oído hablar del tercer mundo. Unas veces en tono despreciativo y otras de forma solidaria. Yo me pregunto quién es el encargado de aplicar tales distintivos. A menudo desde España nos solidarizamos con este llamado tercer mundo. Me parece bien esta solidaridad, pero ¿acaso esto no es una forma de mirar a otros desde más alto? ¿De sentirnos prepotentes ante los más desfavorecidos? No comprendo las formas de actuar de los mandatarios de los autollamados países del primer mundo.

   La codicia de los más desarrollados, es lo que ha llevado a que haya este clasicismo tan bestial entre naciones, la inmensa avaricia que se ha aprovechado de quienes necesitaban y pedían tan solo para comer, para satisfacer las necesidades más básicas. Que no sabían o no tenían medios para explotar sus recursos y en lugar de darles la ayuda necesaria para poder hacerlo, les hemos explotado y sangrado las que podrían haber sido sus fuentes de vida, los motores que les hubiesen impulsado. No sólo no se les ha tendido la mano, sino que además se les ha puesto el pie en el cuello y en lugar de agua para saciar su sed, les hemos dado un polvorón.
   Si unos están en el primer mundo y otros en el tercero, ¿dónde está el segundo? ¿Qué países son los que integran esa estrecha banda que separa a los más ricos de los extremadamente pobres?
   Supongo que ese grupo lo forman países que como España y otros muchos se creen en la cresta de la ola, cuando en verdad lo que están es al borde del precipicio, siempre a caballo entre estar medio arriba o desplomarse por completo, siempre dependientes de los demás y a sus completas órdenes, las de los grandes y las de los que dirigen a los grandes, los mercados.
   Desde que tengo uso de razón, no sé si mucha o poca, EEUU ha usado a su antojo a los países que ha querido usar, a unos por un motivo, a otros por otro, pero siempre con un interés de por medio. El petroleo, el control de una determinada zona que le ha interesado tener bajo su dominio, etc... Lo gracioso del tema es que siempre promueve derrocar a un gobierno, bien sea organizando y apoyando un golpe de estado o directamente invadiendo al país en cuestión y siempre la maniobra se le acaba volviendo en su contra.                   Normalmente acaba instalando en el poder a algún politicucho de tres al cuarto, a quien cree que tendrá bajo su control, hasta que acaba convirtiéndose en un dictador despiadado que se le transforma en rana, actuando por su propia cuenta, sacando los pies del tiesto y volviéndosele en contra y mordiendo la mano que le dio de comer.
   Durante la historia reciente hay numerosos casos de este tipo. Luego acaban volviendo a invadir la zona actuando como el dios salvador que viene a rescatar a sus hijos de las garras del tirano.
   Por estas inmundas prácticas se arrasan países enteros, sumiéndolos en la miseria y haciéndolos dependientes de la solidaridad de los demás. Creando un ambiente hostil entre hermanos y llevando a que esa cólera se instale de por vida. Se crean zonas calientes, en las que la rutina es el odio y el rencor, primero entre ellos mismos y después hacia quienes hicieron de sus países una ruina. De esta forma pueblos enteros acaban apoyando a crueles dictadores cuya única consigna es muerte a occidente. Y bajo esa proclama actúan en consecuencia a lo que nuestras actuaciones le han conllevado.
   Somos parte del segundo mundo, de ese que está más al borde del abismo que de conquistar la cumbre de la montaña. no nos engañemos, nunca seremos nada que no nos dejen ser, nunca podremos tener iniciativa si ya no la ha tenido otro antes. Pero esto está cambiando, pronto, muy pronto serán otros quienes nos controlen, no EEUU, Alemania, Francia, ni los mercados. Otros que son mucho más numerosos, que se están instalando por todo el mundo y de quienes implícitamente ya somos dependientes. Esos que son muy inteligentes, que pisotean los derechos de la población, que se pasan por el forro a la ONU y a todos sus organismos, y que no hace mucho eran considerados del tercer mundo. Pero nosotros tranquilos, esté quién esté arriba, nos seguiremos conformando con algún éxito deportivo y con seguir rezando para que se solucionen nuestros problemas.












JJ Guerra. 21 de diciembre de 2011.

viernes, 16 de diciembre de 2011

LA PRINCESA ESTÁ TRISTE ¿QUÉ TENDRÁ LA PRINCESA? (Carmen Marín)


       Esta mañana encontré en la estantería un libro de cuentos de Hans Christian Andersen, recuerdo que cuando mis hijos eran algo más pequeños se los solía leer a menudo y hoy me dió por releer algunos de ellos.El cuento de "La princesa y el guisante" me ha dado que pensar. Comienza diciendo que había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, aunque eso sí, debía ser una princesa de verdadera sangre real. De modo que viajó por todo el mundo buscándola, pero hallarla era mucho más complicado de lo que el príncipe había supuesto y tuvo que regresar a su país bastante decepcionado sin haberla encontrado.


      Juan Carlos I de España, cuando todavía era un príncipe también viajó para encontrar a su princesa, aunque tampoco le hizo falta ir muy lejos, con un crucerito por el mediterráneo le bastó para llegar a Grecia y encontrar a su futura reina. Lo que ahora no me queda tan claro es que verdaderamente fuese de sangre real.

       Volviendo al cuento de Andersen, un día, cuando el príncipe menos lo esperaba apareció en su palacio una doncella muy hermosa que decía ser una verdadera princesa. El rey y la reina quisieron asegurarse de su realeza y para ello le hicieron pasar una prueba que consistía en colocar un guisante bajo al menos veinte colchones y veinte edredones. La supuesta princesa debía dormir en esa cama  y si a pesar de tantos colchones y edredones notaba la molestia del guisante, entonces no habría lugar a dudas, su sangre era real pues sólo una princesa de verdad podía ser tan sensible. Y así fue, la muchacha estuvo molesta toda la noche sin poder pegar ojo, gracias a ello el cuento tiene un final feliz y acaba casándose con el príncipe.

      Yo me pregunto si la princesa Sofía, en su día, pasaría la prueba del guisante. 
       Por una parte, a juzgar por la sangre que corre por las venas de su descendencia, a mi me parece que no, sobre todo teniendo en cuenta la falta de sensibilidad de una de las infantas. Sí, es esa, en la que todos pensamos, la que junto con su esposo, no ha tenido el más mínimo reparo en usar una fundación solidaria para enriquecerse aún más, a base de engaños y trapicheos ilegales. Por otra parte  hay que tener mucha sangre fría, que no real, para pertenecer al famoso Club Bilderberg y hay rumores de que a su distinguida majestad. la reina, le gusta este tipo de relaciones de gente selecta, es decir, perfectamente seleccionada por poseer la "virtud" de enriquecerse a costa empobrecer más al pueblo.Todo un ejemplo de madre para sus princesas.

       De todos modos, independientemente al citado comportamiento de estas personalidades, el simple hecho de seguir con un régimen monárquico en pleno siglo XXI, es completamente absurdo y me cuesta entender a la gente que la defiende. El cuento de pertenecer a una dinastía, sólo es eso un cuento y mucho cuento hay que tener, además de un gran descaro, para seguir manteniendo unos privilegios obtenidos por la simple herencia genética. Aceptar la existencia de reyes y reinas es lo mismo que admitir la desigualdad entre los seres humanos, algo muy parecido como cuando se cometía la atrocidad de cautivar a personas por ser de otro color y someterlas a la esclavitud.

        Me acuerdo que al  poco tiempo de que el rey de España fuera coronado, ambos conyuges se exhibieron publicamente paseandose por las distintas capitales de la nación. Yo en esa época debía tener unos ocho o nueve años y mi madre me llevó a verlos. Fue grande mi desilusión,  cuando los vi pasar en un descapotable negro en lugar de en una de las doradas carrozas que aparecen en los cuentos. Ellos sonreían y saldudaban a todos y a mi se me ocurría que el oficio de ser rey o reina debías ser muy agotador con tantas sonrisitas y movimientos de manos. Por su puesto, no me cuestionaba entonces que fueran verdaderos o falsos, pero claro, solo era una niña inocente que aún creía en los reyes magos y hasta me gustaba disfrazarme de princesa. Era divertido jugar a ser princesa, una princesa verdadera, claro, con sangre azul y todo. En mis juegos las princesas siempre eran bellas y felices, con sus grandes diademas y sus majestuosos vestidos rosas y plateados. Ahora parece ser que son deportistas y juegan al balonmano, pero lo de felices lo dudo. Algunas son abandonadas por sus falsos príncipes y otras sufren la amenaza de ser repudiadas por su familia.
       
          Como dice el poema de Rubén Darío, hoy la princesa está triste, ¿que tendrá? ¿será que está muy  preocupada  por la crisis y por todos los que estamos en paro? ¿o quizás sea por los niños discapacitados de la fundación que ha creado? Si es por perder su realeza bien que se lo ha buscado, al fin al cabo con guisante o sin él, nada hizo por ganarla, ni ella ni el resto de su ganado.


           Es  muy posible que alguien opine que al hablar asi de sus excelentísimas majestades, esté cometiendo un terrible pecado y quisiera dejar claro que no es mi pretensión criticar a la familia real como personas individuales, sino al concepto totalmente anticuado que representan, aunque si en alguien debe recaer realmente la culpa es en todos aquellos que siguen queriendo mantener estas  ridículas, artificiales e innecesarias figuras de  tiempos remotos . Y antes de acabar el cuento con su colorín colorado, quisiera recalcar también, para refrescar la  memoria de los más despistados, que si algún pecado grave y horrible se cometió en el pasado fue el de matar a sangre fría, que no real, a tantos republicanos.


Carmen Marín.



martes, 13 de diciembre de 2011

¿Qué puede saber de la vida un hijo de la gran... cuna?

Por suerte o por desgracia nací mediada la década de los sesenta en Andalucía, la de los pueblos blancos, sin charanga ni pandereta, dedicados por entero a la agricultura y la ganadería.



Me crié en el mismo pueblo en el que nací y en el que aún sigo. Mi familia subsistía únicamente con lo que el campo proporcionaba. Como la mía, muchas otras tenían como único sustento lo que a duras penas ellos mismos producían, vendiendo el excedente y con ese beneficio procurándose lo que ellos no podían producir.


Nunca pasé hambre, ni necesidades extremas o básicas, aunque tampoco podíamos permitirnos lujo alguno. Ropa de diario, dos mudas, y la de los domingos, un par de botas remendadas y unos zapatos de deporte de lona azul. Juguetes los justos de reyes a reyes; era época de más imaginación, menos tecnología y ningún derroche.



En la zona y época en que me tocó nacer, además de los grandes terratenientes también había minifundios trabajados y administrados directamente por sus propietarios (familias al completo), como era mi caso. La tierra estaba repartida, por llamarlo de alguna manera, al cincuenta por ciento, es decir la mitad la tenían dos o tres y la otra mitad el resto de la población (reparto equitativo). Los pequeños propietarios vivían casi enteramente de ella, pero algunos tenían que compaginar sus pequeñas explotaciones con trabajos complementarios que garantizaran el sustento de su familia, todos ellos con jornadas laborales de sol a sol. (A eso hay quien lo llama vagancia).


Imagino que la forma en la que los hijos del pueblo nos criamos, debió de ser muy distinta a la del típico señorito andaluz.
Hace un par de días, el 11 de diciembre, el "señor" Cayetano Martínez de Irujo, criticó duramente la forma de vida del pueblo andaluz.


Este "señor", por el cual no siento el más mínimo respeto, y mucho menos ahora, no es la persona más adecuada para poner en entredicho la voluntad de las gentes que le han llevado a donde está. Puesto que si la inmensa fortuna que lograron amasar sus antepasados, de diversas formas fraudulentas y de dudosa honorabilidad, se sigue manteniendo, es gracias a que él y su familia siguen aprovechándose y explotando a los jornaleros del campo, a los braceros.
¿Cómo se atreve a decir que los andaluces somos unos vagos? ¿Que la juventud no piensa en su futuro?


Él, una persona que no ha trabajado en su vida, que nunca ha sabido lo que es pasar una necesidad, que quizá sí tuviese la necesidad afectiva del amor materno, de una familia unida en las adversidades de la vida cotidiana y no en la de no saber que traje ponerse para cada ocasión. Pero claro su familia siempre ha debido de estar más preocupada en engordar su ya obesa fortuna que en la educación de sus hijos.
 ¿Se acordará Cayetano de la chacha que le crió? ¿De quién le daba de comer y cambiaba los pañales? Pues seguro que como todas las criadas y niñeras de la época en Andalucía, sería hija, esposa y madre de jornaleros. De esas personas que según él no han prosperado porque no tenían aspiraciones... y no porque su familia y tantas otras como ella les han tenido y siguen teniendo bajo su yugo.



No quiero extenderme demasiado, porque podría caer tan bajo como él, hablando de quienes no han hecho nada en la vida, porque antes de nacer ya se lo encontraron todo hecho. No me gusta hablar de tantos como él, que han lapidado enormes fortunas heredadas de sus antepasados y que por su ineptitud no han sabido conservar. Esa sí es la España, que no sólo Andalucía, de charanga y pandereta.


Me indigna enormemente que personajillos que no serían nada ni nadie sin sus padres, se crean poseedores de la gran verdad. Cuando en lo único que ha sido capaz de destacar, aparte de por ser hijo de quién es, ha sido por sus amoríos y porque en otro tiempo fue jinete olímpico, ocupando el lugar, por su nombre, de alguien que hubiese representado a su país con mucha más dignidad.
Para acabar me pregunto: ¿Qué puede saber de la verdadera vida un hijo de la gran... cuna?







JJ Guerra. 13 de diciembre de 2011.

lunes, 5 de diciembre de 2011

POR MUCHOS GALLOS QUE CANTEN. (Carmen Marín)




Cuenta una antigua leyenda portuguesa que en cierta ocasión un peregrino que se dirigía a Santiago de Compostela fue acusado injustamente de un crimen y condenado a morir ahorcado. Para defender su inocencia el hombre pidió que lo llevaran hasta el juez, el cual celebraba en ese momento un banquete y se disponía a comer un gallo asado con sus amigos. El condenado señalando con su dedo el plato donde estaba el gallo asado dijo a los comensales:
“Mi inocencia es tan cierta que os aseguro que este gallo cantará si soy ahorcado”
Todos los presentes se burlaron de él, sin embargo, ninguno de ellos se atrevió a comerse el asado y cuando el peregrino fue ahorcado se produjo el milagro y el gallo asado se puso en pié y cantó demostrando así su inocencia.
A veces pienso que haría falta más de un gallo para que la gente despierte y tome conciencia de como los gobiernos nos manipulan. Ayer leí un artículo de la BBC acerca de la utilización de la neurociencia por parte de los políticos para moldear nuestras decisiones a su conveniencia. Parece como si temiesen que el pan y el circo que hasta ahora nos vienen ofreciendo deje de hacer su efecto de adormecimiento. Por si acaso hay que dejar todo bien atado incluso nuestras neuronas, no vaya a ser que de pronto despertemos y le arruinemos el negocio a los mercados.
Por lo visto, en Reino Unido ya existe un equipo que estudia los procesos cognitivos automáticos que llevan a los ciudadanos a tomar decisiones a la hora de votar en las elecciones.
Hasta ahora, en España el mecanismo que más eficacia ha demostrado ha sido el de hacer creer a los esclavos que todo lo que pasa es por su propia culpa. Una culpabilidad acentuada por la educación católica que sigue prevaleciendo en buena parte de la población por mucho que este país se confiese laico. De este modo entre el capitalismo y la religión, han conseguido que los propios trabajadores e incluso los parados se muestren a favor de un sistema que los explota y que encima se atreve a recortar los servicios sociales.
Por otra parte como ya mencioné antes, el pan y el circo de toda la vida sigue funcionando también muy bien para mantener nuestras mentes distraídas y lograr así una mayor indiferencia hacia la política. A la vista están los resultados de las recientes elecciones, o bien se deja de votar o quienes votan lo hacen sin pensar.
Pero claro todo sería aún más sencillo para ellos si pudiesen dirigir a su antojo nuestros propios pensamientos como si se tratase de la programar cerebros electrónicos a través de la ciencia.
En el artículo de la BBC se deja abierto un interrogante muy interesante: “Si la ciencia puede ser usada por quienes buscan moldear nuestras decisiones, ¿puede también ayudarnos a mantener el control en nuestras manos?” Quizás sí, quizás fuese posible usar todos esos conocimientos científicos sobre el cerebro y la conducta a nuestro favor y convertirnos en seres más libres y virtuosos.
Aún así, mientras tanto, por si la ciencia fallase, yo recurriría a los sabios consejos de un antiguo filósofo griego considerado un ciudadano modelo. Me refiero a Sócrates. Ojalá estuviese ahora entre nosotros este peculiar personaje paseando por nuestras calles y haciéndole preguntas a todo el mundo para lograr que pensemos por nosotros mismos.


Al igual que entonces, hoy día seguimos rodeados de esos sofistas a los que Sócrates criticaba por no saber distinguir lo justo de lo injusto y no ocuparse de buscar el bien. Curiosamente esto viene de antiguo y parece que nada ha cambiado por mucho que se avance en la ciencia.
En el año 399 a. d. C., este sabio hombre pasaba por ser enemigo del régimen democrático ateniense al denunciar el injusto sistema de mayorías en las votaciones. Lo mismo le sucedería hoy, como le ocurre a los pocos que se atreven a denunciar nuestra falsa democracia en las plazas.
El anciano sabio fue condenado entonces a morir bebiendo la cicuta y sus últimas palabras fueron que se sacrificase un gallo a Esculapio, ¿quizás se podría equiparar a ese dios griego de la medicina con la neurociencia actual? No lo sé, sólo sé que no se nada y que por más tiempo que pase, ni por más gallos que canten, no hay dios que nos despierte. Lo único que oyen nuestros cerebros dormidos son los horribles graznidos de las depredadoras gaviotas que siguen creciendo cada vez más, alimentándose a sus anchas en los vertederos donde va a parar la basura en la que parece haberse convertido la actividad pensante de esta sociedad.
Ahora que la época navideña se hace inminente, hay otras aves que inundan nuestros hogares. Y yo me atrevería a señalarlas y pedir un deseo de esos de navidad:
Si toda la pobre gente que sufre en sus carnes las terribles consecuencias de la crisis, quedándose sin casas y dentro de poco sin educación y sin sanidad, si toda esta gente es inocente que por favor en la cena de navidad se levanten los pavos asados y se pongan a cantar. Mucho me temo que, aunque su inocencia sea evidente, los únicos cantos que se escucharán esa noche serán como siempre los de la misa del gallo. Aún así que por pedir no quede...
Ojalá la realización de mi deseo tuviese la misma fuerza y seguridad que la que tuvo aquel peregrino al señalar al gallo de Portugal.




Carmen Marín.




viernes, 2 de diciembre de 2011

Contradicciones manipuladas. (JJ Guerra)

Hay cosas de este mundo que por mucho que le busquemos explicaciones no las tendrán jamás, En cambio a lo que voy a referirme aquí si la tiene y es la manipulación humana.
¡Curioso! He comenzado dando la explicación de lo que todavía no he explicado, de lo que supongo, que igual que a mí a mucha gente le corroe por dentro.
Desde siempre los seres humanos hemos tendido a querer más. Más posesiones materiales, un mejor estatus, etc... Y desde épocas inmemoriales, ha sucedido lo mismo, quien más ha tenido, siempre es quien menos se conforma, aunque por supuesto hay excepciones.
Desde mi punto de vista las religiones, que nacieron para calmar el ansia humana por querer saber y, por la necesidad de tener algo a lo que aferrarse, han sido hábilmente manipuladas al antojo de quienes en cada momento histórico han estado, por llamarlo de alguna manera, al mando de ellas.
En nombre de todos los dioses habidos y por haber se han cometido barbaries y atrocidades, que difícilmente hubiesen sido seguidas, ni apoyadas por los pueblos tan ciegamente, por patriotismo o cualquier otra causa.
En nombre de Dios se siguen cometiendo y se sigue manipulando a quienes a pies juntillas son fieles seguidores de estas doctrinas hábilmente manipuladas para su enseñanza.
¿Y se ha manipulado para beneficio de quien? Para los feligreses no, desde luego, sino para el progresivo enriquecimiento de las jerarquías, para demostrase a sí mismos que su poder de manipulación no tiene límites.
Lo contradictorio aquí para mí es que en la religión católica dicha manipulación ha llegado hasta la política y en España el caso ya es de auténtico escándalo, a veces pienso que hasta Tor Quemada se llevaría las manos a la cabeza. Apoyaron a una dictadura, con Franco a la cabeza que se hizo con el poder tras un golpe de estado que condujo a una guerra civil de dos años. Ahora con absurdas proclamas se posturan ante lo que para ellos son inmoralidades. Y ante los ojos atónitos de quienes no podemos dar crédito a lo que vemos, piden públicamente el voto para un partido. Para un partido que representa todo lo contrario a lo que Jesús, cuyas enseñanzas dicen que siguen, predicaba, que no era otra cosa que vivir desde el amor y la igualdad entre las personas. Que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Que nadie es más que otro ni por sexo, ni por raza, ni por ser hijo de...
Creo que desde el papa a cualquier obispo, e incluso algún que otro cura de pueblo, a pesar de los años de estudio, no han sabido captar el mensaje de su mesías. Y con el poder que les da el ser escuchados por quienes creen en su Dios, aprovechan para que estas personas no vean el verdadero mensaje que debería de transmitir una iglesia que dice seguir las enseñanzas del hijo del hombre. Un mensaje que nunca llegará a sus oídos de boca de los que deberían llevarlo. Sino que prefieren que miles o millones de personas mueran por el sida, porque ningún miembro de la iglesia es dueño de ninguna fábrica de preservativos, o por no sé qué moral, quizá la misma que permitiría nacer a un niño de una madre violada, o de una madre muerta, porque el nacimiento de su hijo le provocó la muerte a sabiendas de que pasaría.
Son las contradicciones manipuladas que siempre ha habido y siempre habrá, mientras haya fe en el pueblo y maldad encubierta en quienes tienen un mínimo de poder y dicen ser los representantes de Dios en la tierra.






JJ Guerra. 2 de diciembre de 2011.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Un cuento. (Poesía. Carmen Marín)





Me dices: escribe un cuento.
Y yo ya no encuentro argumentos
que escapen de la miseria.
Ahora los cuentos ya no son cuentos.
Ahora la desgracia apremia,
nos aprieta con fuerza y dispara balas de amargura.

Ahora ya no existen cuentos de príncipes ni princesas,
sólo calabazas hechas pedazos que ruedan
por los caminos de la soledad
sin que ningún hada las convierta en carrozas
nunca más.

Me dices: escribe un cuento
Y yo me acuerdo de mi amiga la maestra,
la que no ejerce,
la que estudió con tanto esfuerzo su carrera
para luego verse sumida en la espantosa pobreza
que le revienta.

Me dices: escribe un cuento.
Y yo me acuerdo de mi vecino el albañil
Un constructor que no construye
porque vive en un país que sólo sabe destruir.
Destruir el ánimo, destruir familias, destruir hasta la esperanza.

Me dices: escribe un cuento.
Y estos son los cuentos de esta realidad;
el de la abuela, la hija y los nietos que viven de una
ridícula casa con una ridícula pensión
y que ahora se quedan en la calle
porque los desahucian.

Me dices: escribe un cuento.
Y yo te pregunto: ¿Qué cuento le puedo contar
a esos nietos que se quedan sin hogar?
¿A ese hombre o mujer del futuro que no sabe, ni sabrá
lo que significa la palabra dignidad?

¡Qué viene el lobo! Sí, el lobo asoma su hocico
por el horizonte de un gobierno que viene
a fastidiarnos aún más.
Podría ser este mi cuento, pero eso sí,
con un horrible final.

Carmen Marín, 30/11/11